Cimentación de nave industrial: cómo elegir la solución correcta

Si hay una parte del proyecto donde se decide si una nave va a ir fina… o va a darte guerra durante años, es la cimentación. Porque una nave industrial no es una vivienda: aquí hay tráfico interno, racks, maquinaria, a veces puentes grúa, y un ritmo de operación que no perdona.

En INTECA llevamos 35 años trabajando en edificios industriales y logísticos, con 2.500+ proyectos y 900+ clientes. Y la idea que más se repite es esta: la cimentación no se “elige”, se justifica. Con geotécnico, con cargas reales y con una coordinación de proyecto que no deje flecos.

Qué es la cimentación en una nave industrial (y por qué no conviene improvisar)

La cimentación es lo que conecta la nave con el terreno. Su misión no es solo “aguantar peso”, sino hacerlo sin que haya asientos (hundimientos) o deformaciones que luego se traducen en patologías: fisuras, encuentros que no cuadran, puertas que se desajustan, o problemas en pavimentos y cerramientos.

Y aquí aparece una confusión típica: cimentación ≠ solera. La solera es el pavimento interior (lo que pisa la carretilla), mientras que la cimentación es el sistema estructural que transmite cargas al suelo.

En industria, además, las cargas suelen venir con “matices”:

  • no es lo mismo una nave de almacenaje ligero que una con racks altos,

  • no es lo mismo tráfico ocasional que flujo continuo de carretillas,

  • y si entra un puente grúa en la ecuación, cambian muchas cosas.

El punto de partida real: geotécnico + uso de la nave

Antes de hablar de zapatas, losas o pilotes, hay que asumir una verdad incómoda: si no defines bien el uso y no tienes un estudio geotécnico, lo demás es apostar.

El geotécnico te marca el tablero: qué terreno tienes, cómo se comporta, si es homogéneo o “caprichoso”, si hay rellenos, qué nivel freático hay, y qué margen real tienes para apoyar.

En proyectos industriales también nos fijamos mucho en señales que suelen traer problemas si se ignoran:

  • suelos blandos o con capas muy variables dentro de la misma parcela,

  • presencia de agua o nivel freático alto (complica excavación, bombeos y durabilidad),

  • y casos donde la deformación (asiento) es más crítica que la resistencia.

INTECA: no solo proyecta también sino alinea desde el inicio solar + normativa + licencias + necesidades de la actividad, para que la solución sea viable de verdad y no se caiga por una restricción externa.

Qué tipo de cimentación necesita una nave industrial

La respuesta honesta es: depende. Pero no como excusa, sino porque depende de pocas variables muy claras (terreno, cargas, deformaciones admisibles y condicionantes de obra).

Zapatas (y vigas de atado): la opción clásica cuando el terreno acompaña

Cuando el suelo tiene buena capacidad y los asientos están controlados, las zapatas suelen ser una solución eficiente. Funcionan bien con estructuras de pilares bien definidos y una nave “normal” en cargas.

El peligro aparece cuando el terreno es irregular o cambia mucho entre zonas. Ahí puedes tener asientos diferenciales y empieza el festival de ajustes posteriores.

Losa de cimentación: cuando interesa repartir y reducir “puntos conflictivos”

La losa tiene una ventaja muy práctica: reparte. No es que sea “la mejor” siempre, pero hay contextos donde aporta tranquilidad:

  • terrenos con incertidumbre en asientos,

  • cargas más repartidas o plantas complejas,

  • necesidad de robustez y control de deformaciones.

A veces incluso compensa económicamente por reducción de riesgos y por cómo se coordina con el conjunto (estructura, instalaciones, fases de obra).

Cimentación profunda (pilotes/micropilotes): cuando la superficie no da garantías

Cuando el terreno superficial no sirve o las deformaciones se vuelven inaceptables, toca bajar a estratos competentes con pilotes o micropilotes.

En estas soluciones, más que “elegir el tipo”, lo crítico es la ejecución y control: dimensionamiento, armado, recubrimientos y pruebas de carga son parte del paquete de fiabilidad.

Mejora del terreno (jet grouting y similares): el “término medio” en ciertos casos

Hay casos donde ni una superficial “pura” ni una profunda “pura” es lo óptimo, y aparecen alternativas de mejora del terreno. Técnicas como el jet grouting se usan como solución en contextos específicos para mejorar resistencia o comportamiento.

Cómo se decide bien (de verdad) la cimentación: el proceso que evita sustos

Aquí es donde la mayoría de proyectos se diferencian: no por la tipología, sino por el método.

  1. Definir uso y cargas reales (incluyendo “lo que seguramente vendrá”: más almacenaje, automatización, cambios operativos).

  2. Geotécnico y lectura inteligente del terreno (capas, asientos, agua).

  3. Plantear alternativas (superficial, losa, profunda, mejora del terreno) y compararlas por coste-riesgo-plazo.

  4. Coordinarlo con estructura e instalaciones: saneamiento, drenajes, canalizaciones, puesta a tierra, PCI… Aquí trabajar con BIM ayuda a detectar interferencias antes de que cuesten dinero en obra.

  5. Control de calidad en ejecución, especialmente si hay cimentación profunda o condiciones delicadas.

Errores típicos en cimentación de naves industriales (los que más encarecen)

He visto tres patrones repetirse una y otra vez:

1) Cambios tardíos de uso
La nave se diseña “normal” y luego aparece un puente grúa, una máquina pesada o un aumento fuerte de carga en estanterías. No es que sea imposible adaptarse, pero es cuando el coste se dispara.

2) Optimizar sin números
Recortar porque “parece mucho hormigón” o porque “en otra nave hicimos menos” suele salir caro. En cimentación, lo que no pagas en proyecto lo pagas en obra… o en patologías.

3) Drenajes y agua subestimados
El agua es una gran generadora de problemas: excavaciones difíciles, bombeos, humedades, durabilidad. Y muchas veces el fallo no es estructural, sino de coordinación entre rasantes, drenajes y urbanización exterior.

Comparativa rápida (sin marearte)

  • Zapatas: bien si el terreno es competente y homogéneo.

  • Losa: útil si quieres repartir cargas y minimizar puntos singulares.

  • Pilotes/micropilotes: cuando el terreno superficial no da garantías; control de ejecución clave.

  • Mejora del terreno: alternativa interesante en ciertos escenarios (p. ej., jet grouting).

¿Vas a construir una nave? Asegura la cimentación antes de empezar

Si estás valorando un solar, empezando el proyecto o ya tienes claro que vas a construir, mi recomendación es simple: no dejes la cimentación para “cuando toque”. Con un buen geotécnico, el uso bien definido y una coordinación fina con estructura e instalaciones, te ahorras la mayoría de imprevistos que aparecen en obra.

En INTECA podemos ayudarte a aterrizar esa decisión desde el principio (solar → proyecto → licencias → obra), con una visión integral de ingeniería, arquitectura y consultoría industrial. Si quieres, nos cuentas tu caso y te orientamos sobre el enfoque más sensato para tu nave, sin compromiso.

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